A días de las PASO sigue girando la ruleta de los números

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A pocos días del test electoral que significan las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en la provincia de Tucumán, las especulaciones sobre los números son infinitas y la ruleta dará vueltas hasta que el recuento de votos comience y se dibuje el panorama para las legislativas definitivas de octubre.

Con Osvaldo Jaldo como un ganador absolutamente definido en las dos instancias electorales y José Cano como un segundo que no entra en discusión, los cálculos solamente se remiten a tratar de determinar cuál será la diferencia entre uno y otro.

Desde el campamento macrista que impulsa a Cano como diputado nacional, admiten que en estas PASO están “seis o siete” puntos porcentuales por abajo de Jaldo. Es razonable el cálculo si se compara candidato a candidato.

Pero esa diferencia tiende a ampliarse (notablemente) si se tiene en cuenta que en el peronismo hay ocho listas más aparte de la de Jaldo que sumarán aritméticamente sus votos al ganador para octubre.

Dentro de esas listas, se destaca el MUP de Luis Romano, que en 2013 ya había enfrentado en las PASO a Manzur y sumó sus casi 30.000 votos en las generales a la candidatura del ahora gobernador. La otra lista con posibilidades de obtener una cantidad de votos destacable es la de José Vitar que también se disciplinará y acompañará a Jaldo en octubre. Los otros seis también sumarán, aunque en menor medida.

Cano no tiene quién le sume y verá cómo esos “seis o siete” puntos se ampliarán notablemente en octubre.

Y la diferencia entre el primero y segundo será determinante ya que están en juego cuatro bancas y los nervios se ponen de punta cuando se habla si será 2 a 2 o 3 a 1. Siempre a favor del peronismo, obviamente.

Un viejo peronista, de esos “cancheros” que abundan en el microcentro de la capital tucumana, afirma convencido que “con 17 o 18 puntos que le saquemos a Cano, le ganamos 3 a 1”. En realidad la diferencia que más asegura es la de 20 puntos.

Ahora bien, es bueno recordar los últimos resultados electorales en Tucumán. Jaldo y Cano ya se enfrentaron con nombre y apellido en la disputa a la gobernación de 2015 aunque en distintas posiciones en sus respectivas fórmulas. Y el triunfo fue claro: casi 12 puntos (51,64% a 39,94%) de diferencia a favor del peronismo que dejó a los “canistas” y unos cuantos periodistas vociferando sobre un supuesto fraude.

Pero como estas elecciones son para cargos nacionales, es bueno recordar que en el ballotage que consagró a Macri como presidente, la diferencia a favor de Scioli en Tucumán fue de más de 17 puntos: 58,59% a 41,41%. Y los números se complican aún más para Cano si se toma como referencia las elecciones a diputados nacionales del 2015 en las que el Peronismo obtuvo el 51,22% contra el 33,28 de Cambiemos. Casi 18 puntos de diferencia.

A pesar de estar convencido de su triunfo en San Miguel de Tucumán y en Concepción, el macrismo que encabeza Cano no tiene asegurado que las buenas gestiones municipales del peronista aliado de coyuntura, Germán Alfaro, y del radical Roberto Sánchez se transmitirán vía votos a su postulación. La candidatura de Sánchez es meramente testimonial porque se sabe que solamente aporta el nombre a la lista ya que ni se le cruza por la cabeza dejar la intendencia en el caso de que sea electo, algo absolutamente imposible.

Llegados a las PASO, las diferencias no van a ser tan notables y comenzará la carrera hasta octubre. Y ahí sí, el escenario será el reflejo de la realidad. No hay absolutamente nada en la gestión del gobierno nacional que le permita a Cambiemos mejorar el rendimiento de las elecciones de 2015. Y esos 17 o 18 puntos de diferencia están más cerca de ampliarse que de achicarse. Mientras tanto, el fantasma de 2005 no dejará de dar vueltas por todas las cabezas: un 4 a 0 humillante con un peronismo que pasó cómodamente el 60% de los votos.

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