A un año del crimen de Ángeles Rawson

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Se cumple un año de la desaparición de Ángeles Rawson y todavía hay muchas preguntas por contestar. La que todos quieren saber y los investigadores no pueden contestar es si el único imputado por el asesinato de la joven, Jorge Mangeri, es el verdadero autor del crimen.

Este martes se cumple un año del asesinato y la familia Rawson no realizará ningún tipo de acto y no tiene pensado hacer declaraciones a la prensa, según adelantó a Télam el abogado de la querella, Pablo Lanusse.

“El dolor para la familia es inmenso. Siguen destrozados y a la espera de que se haga Justicia”, dijo Lanusse.

Mangeri (46), por su parte, espera el juicio en su celda del penal de Ezeiza, donde cumple su prisión preventiva.

La causa está en la etapa previa al debate en manos del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9, integrado por los jueces Luis García, Fernando Ramón Ramírez y Ana Dieta de Herrero, quienes definirán en unos meses la culpabilidad o la inocencia del exencargado de Ravignani 2360.

Cada una de las partes -fiscalía, querella y defensa-, presentó en los últimos días lo que se llama el ofrecimiento de prueba, es decir, los testigos, informes y pericias que necesitan para defender su postura en el juicio.

Los fiscales del juicio serán dos: Julio César Castro, con vasta trayectoria en debates orales y con un pasado en la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra la Integridad Sexual, y Fernando Fiszer quien, en agosto del año pasado, se sumó como fiscal coadyuvante durante la instrucción del caso.

Si bien podría haber participado, la fiscal que investigó y esclareció el caso Ángeles en 96 horas, Paula Asaro, decidió no estar en el debate por una cuestión de transparencia, ya que la defensa criticará en el juicio su actuación en el expediente.

Tal como planteó Asaro en su elevación a juicio, la fiscalía acusará a Mangeri por “abuso sexual seguido de muerte”.

La querella encabezada por el abogado Lanusse lo acusará de “tentativa de abuso sexual, homicidio criminis causa y femicidio”, tal como caratuló el juez de instrucción de la causa, Javier Ríos, antes de elevarla a juicio oral. Cualquiera de las dos carátulas prevén para Mangeri una pena de prisión perpetua en caso de condena.

Quien más sorprendió con sus planteos previos al tribunal fue el abogado de Mangeri, Adrián Tenca, al solicitar la convocatoria al juicio de más de 250 testigos, muchos de los cuales no declararon en la instrucción.

Tenca hizo el inédito pedido de convocar al juicio a la fiscal Asaro; su secretario, Diego Pegolo; el primer juez que intervino en la causa, Roberto Oscar Ponce; y el secretario del Juzgado de Instrucción 17, Pablo César Cina.

Adelantando lo que será uno de los pilares de su defensa, Tenca quiere sentar frente al tribunal a esos cuatro funcionarios judiciales para cuestionar su labor durante la noche en la que Mangeri llegó a la Fiscalía 35 para declarar como testigo y terminó preso por el homicidio.

Tanto Tenca como sus antecesores en la defensa -Miguel Ángel Pierri y Marcelo Biondi-, creen que durante aquella madrugada del 15 de junio en la que Mangeri dijo “soy el responsable de lo de Ravignani 2360”, fue sometido a una “indagatoria encubierta”.

Este tema ya fue motivo de un planteo de nulidad que fue rechazado por todas las instancias -juzgado, Cámara del Crimen y Casación-, y hasta la fiscal Asaro fue sobreseída en una causa que se abrió para investigar si el portero había sufrido algún tipo de presión.

Además, Tenca convocó al debate el menor de los hermanastros de Angeles, Axel Ezequiel Opatowski, un joven que tenía 15 años al momento del hecho, estaba en el departamento el día del crimen y que nunca declaró porque padece un leve retraso madurativo.

Como medidas para la instrucción suplementaria, Tenca quiere una reconstrucción con un muñeco de la misma contextura física que Ángeles, e inspecciones oculares en Ravignani 2360, en las plantas de la CEAMSE de Colegiales y de José León Suárez y en el sucursal del Banco Macro donde el padrastro de la víctima, Sergio Opatowski, quedó filmado a la hora del crimen. También pidió incorporar cuatro informes de un químico argentino que vive en Israel y también cuestiona, como hizo siempre la defensa, la prueba clave de la causa: la prueba genética que determinó que debajo de las uñas de Angeles, había ADN de Mangeri.

El próximo paso del TOC 9 será definir cuáles de todas las pruebas pedidas por las partes aprueba para el debate y cuáles rechaza.

Ángeles “Mumi” Rawson (16) desapareció el 10 de junio del año pasado cuando regresaba a su casa del barrio porteño de Palermo y al día siguiente su cadáver fue hallado en el predio de la CEAMSE de la localidad bonaerense de José León Suárez. En principio se pensó que podía haber sido asesinada y arrojada a la basura cerca del predio de la CEAMSE de Colegiales donde tenía clases de gimnasia, pero todo cambió cuando se encontró el video de las cámaras que a las 9.50 la grabaron llegando a su edificio. Las sospechas se trasladaron al círculo íntimo de la víctima, hasta que Mangeri se autoincriminó cuando declaraba como testigo luego los estudios de ADN determinaron que había perfil genético del portero debajo de tres uñas de la mano derecha de Angeles, lo que sugiere que ella alcanzó a rasguñarlo para defenderse.

Una junta médica determinó que Angeles murió sofocada y estrangulada por su asesino en una maniobra que no duró más de cinco minutos, antes de que su cuerpo ingresara a la compactadora de basura y que tenía lesiones paragenitales compatibles con un intento de violación.

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