Ideó un plan para enamorarla pero sin querer la mató

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Kyle Dube quería ser un héroe y terminó convertido en un asesino. Por eso, según testimonios de la hermana y madre de este chico de 20 años proveniente de Orono (Maine, Estados Unidos), se plantó en el bosque colindante con la casa de Nichole Cable, de 15 años, se cubrió la cara con un pasamontañas, se citó con la muchacha, la atacó hasta reducirla, le tapó la boca con cinta americana y la metió a la fuerza en el asiento trasero de la furgoneta de su padre.

La maltrecha idea era que el propio Dube rescatara a la quinceañera del secuestro al que él mismo la había sometido y convertirse en el héroe de la historia.

Sería difícil explicar la casualidad de que el mismo veinteañero caballeroso que había puesto fin a su cautiverio era el mismo que llevaba tiempo insistiéndole a la víctima que tuvieran relaciones sexuales y que, viendo que ella se resistía, había creado una cuenta falsa en Facebook con el nombre de un tercer amigo común para ganarse su confianza. Pero, por lo visto y según las ideas de Dube, no imposible.

Solo había una cosa con la que Dube no contaba cuando llegó a su destino y abrió la puerta del asiento de atrás de la furgoneta: Nichole Cable había muerto, seguramente de la fuerza con la que él la había reducido. Así que decidió improvisar y tiró su cadáver en el bosque.

Kyle Dube, en junio de 2012 (Policía de Maine)Kyle Dube, en junio de 2012 (Policía de Maine)Dube es ahora el culpable oficial de la inexplicable muerte de Cable ocurrida el 12 de mayo. Lo es prácticamente desde que aquel tercer amigo, Bryan Butterfield, le explicó a la policía, el 14 de mayo, que se había dado cuenta de que había una cuenta en Facebook con su nombre.

Esto ayuda a explicar por qué, aquella noche del día 12, Nichole le mandó un mensaje a una amiga diciéndole que había quedado con Butterfield para comprar marihuana: no era el auténtico Bryan Butterfield, sino una cuenta falsa creada por Dube para que el verdadero Butterfield pareciera el culpable del secuestro. A la policía no le costó mucho atar cabos: los mensajes que escribía el falso Butterfield se enviaban desde el módem de la casa de los padres de Dube, donde residía el veinteañero.

Seis días después de la trascendental declaración del amigo, se encontró el cuerpo sin vida de Cable y se entendió la magnitud de lo sucedido: lo que había empezado como un truco de mal gusto había terminado en tragedia irreparable.

Dube fue acusado de homicidio, si bien todavía no se ha determinado la causa exacta de la muerte. De ser condenado, el veinteañero que quería ganarse el derecho de acostarse con una quinceañera por ser el héroe de turno, podría pasar entre 25 años y toda su vida en la cárcel.

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