“No existe hipótesis jurídica válida y se creó un montaje de pésima calidad para fines políticos”

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José Agustín Ferrari, abogado de Gabriel Alperovich, hijo del gobernador, salió al cruce de las declaraciones de Alberto Lebbos. El letrado negó que su defendido se haya “exiliado” en Israel en los días posteriores al hecho. Anunció que mañana pondrá el pasaporte a disposición del fiscal.

El abogado José Agustín Ferrari, patrocinante legal de Gabriel Alperovich, aseguró ayer que en el caso Paulina Lebbos se construyó un montaje en base a un rumor. Resaltó que no existe hipótesis jurídica válida. Negó que el hijo del gobernador se haya “exiliado” en Israel en los días posteriores a febrero de 2006 y, ante la pasividad del caso, se preguntó “¿cuántos pedidos de juicio político se efectuaron?…”

“En mi condición de padre, comprendo el máximo dolor que embarga al señor (Alberto) Lebbos por la pérdida de su hija. Del mismo modo afirmo que cualquier atribución que formule hacia mi persona, siempre habrá de contar con la máxima amplitud de tolerancia, ante el tremendo padecimiento”, remarcó.

“En mi calidad de defensor técnico, no puedo omitir la valoración imprescindible de asistir a un joven, casado y con tres hijos menores de edad, quien ha comparecido de manera voluntaria, por ante la fiscalía actuante, manifestando su desvinculación categórica con el caso Lebbos”, recordó.

“La doctrina alemana sostiene que no existe en el proceso penal una verdad absoluta o material. Sólo una aproximación a la verdad forense -insistió Ferrari-. Esto implica ajustar la conducta procesal de los distintos protagonistas del proceso sólo al expediente y con un altísimo grado de responsabilidad. A nadie escapa la idea de los procesos penales paralelos de carácter mediático. O la construcción perversa de operativos, instrumentalizando el dolor”, mencionó.

“El observador más distraído, advierte las profundas inconsistencias e incoherencias planteadas por la querella a través de los presuntos medios probatorios aportados, los videos, que no obstante el secreto de sumario, aparecieron en distintos portales de noticias. Estos videos, que constituirían la prueba irrefutable, según la querella, de atribución de responsabilidad penal, demuestran la existencia de un montaje premeditado y un operativo de prensa, manifestado por el propio Lebbos, quien expresó que contaba con el acompañamiento de una periodista de Buenos Aires. De los videos se desprenden expresiones, dichos de dichos de dichos, y describe que el hecho investigado fue un accidente. Esta última afirmación, que surge del video aportado por la propia querella, ante la fiscalía, se contradice con las manifestaciones del padre”, precisó.

“No tengo dudas de que se ha construido un montaje en base a un rumor, el perverso e infame discurso de la hipótesis de los ‘hijos del poder’. La función principal del rumor es desinformar y desorientar -advirtió el abogado-. Despierta también el fantasma de la conspiración. Se motivan por prejuicios sociales. Por ejemplo, está instalado en gran parte de la sociedad, como una verdad absoluta, que mi representado se fue ‘exiliado’ a vivir a Israel, en los días posteriores al hecho. Esta es una de las tantas infames mentiras que rodean el proceso mediático paralelo. El pasaporte desacredita este rumor, tomado como verdad en la construcción del proceso mediático y social. Dicho instrumento será aportado mañana a la justicia. En el proceso penal se requieren pruebas, frente a un proceso construido a partir del rumor la prueba resulta innecesaria”, dijo.

El drama
A su vez, el letrado se refirió a una manipulación en la que se utiliza el drama. “¿Cómo calificamos la presunta prueba de dichos de dichos a siete años del hecho?, se preguntó Ferrari. “Estamos frente a una manipulación en donde se utiliza el drama para amplificar la difusión pública y social. En ello radica la perversión del discurso y su endeble estructura”, sostuvo.

Desde el punto de vista procesal, Ferrari se preguntó “¿cuántos planteos se realizaron para imprimir movimiento a la causa? Ante la negativa del Ministerio Público, ¿se dedujeron planteos ante el Juez de Garantías? Ante supuestos silencios y la hipotética mala fe procesal, ¿se promovieron instancias de recusación? ¿Se plantearon denuncias o retardos de justicia ante el Ministro Fiscal de Corte? ¿Ante la pasividad, cuántos pedidos de juicio político se efectuaron?”, dijo.

“No existe hipótesis jurídica válida -resaltó- y estamos asistiendo a un montaje extrajurídico, de pésima calidad y que instrumentaliza el dolor de un hombre, para fines netamente políticos. Sin perjuicio de ello -dijo-, una vez más afirmo la plena disposición de mi representado a comparecer cuando la Justicia lo requiera, en el marco del respeto de las garantías constitucionales y procesales, bases sobre las cuales se fundamenta el proceso penal -afirmó-. Siguiendo al historiador inglés Thomas Fuller, tomo la expresión ‘Dicen que…’ ya es más de media mentira”, concluyó.

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