‘No se puede manejar números de chicos desnutridos irresponsablemente’

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Así los precisó la Directora de Programa Integrado de Salud del SIPROSA, Sandra Tirado, al ser consultada sobre los indicadores provinciales de desnutrición infantil.

En el año 2006 la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF, Unión Internacional de Ciencias de Nutrición y la Asociación Internacional de Pediatría publicaron patrones de crecimiento infantil para peso y talla. Estas curvas basadas en bebes alimentados con leche materna abarcaban a niños de diferentes etnias en condiciones óptimas, medidos en forma estandarizada. La mayor utilidad de estos instrumentos es que demostraron que la alimentación y el medio ambiente son los factores que más influyen en el crecimiento de un niño. Más, incluso, que los datos referidos a particularidades étnicas.
Por resolución 1376/07 el Ministerio de Salud de Nación adoptó en 2007 las curvas de crecimiento de la OMS para el monitoreo de las condiciones sanitarias de los niños de nuestro país. La doctora Sandra Tirado, directora del Programa Integrado de Salud (PRIS) del Ministerio de Salud Pública de Tucumán, aseguró que “poder evaluar el crecimiento de los niños utilizando un estándar, sirve para la tarea clínica de todo médico que los atiende como así también para evaluar estado nutricional de una población, identificar a los niños con retardo del crecimiento, sobrepeso y obesidad, comparar estadísticas de salud y evaluar intervenciones. En definitiva, sirve planificar y poder implementar políticas públicas de salud a partir de información de buena calidad que se mide como parte de un diagnóstico previo”.

Las curvas de la OMS, fueron analizadas por expertos en salud pública y pediatría para adecuarlas a las características epidemiológicas de la Argentina. De este modo, el seguimiento, atención individual y poblacional de los niños argentinos aumenta considerablemente el número de personas contempladas. La pediatra tucumana en este punto aseveró que “anteriormente solo se valoraba el potencial genético que tenía el niño para crecer, sin tener en cuenta aspectos como los ambientales, socioeconómicos y vinculares. Estos factores, junto con la alimentación y los cuidados que recibe el niño, influyen directamente en el potencial de crecimiento del niño, sobre todo dentro de los 2 primeros años de vida, cuando la velocidad del crecimiento es muy alta.

Como bien explicó la especialista, con las nuevas tablas utilizadas se puede registrar a los niños como: desnutridos, en riesgo nutricional, eutróficos, sobrepeso y obesos y así desarrollar estrategias de abordaje más abarcativas e integrales.

Para los casos en que el tratamiento del niño sea ambulatorio (sin internación) no se hace diferencia en los grados de desnutrición y no difiere el abordaje médico de la patología.

Lo importante, aseguró la coordinadora del PRIS “es diferenciar la desnutrición aguda de la crónica, ya que la primera tratada precozmente es recuperable totalmente (sin secuelas). Es por eso que nuestros programas de salud ponen énfasis en detectar niños en riesgo nutricional o con desnutrición aguda, para darles un tratamiento precoz, teniendo en cuenta todos los factores (biológicos, sociales, económicos, ambientales, etc.) que influyen en el crecimiento y desarrollo adecuado del niño”.

Cabe aclarar, que los niños con desnutrición crónica también son controlados para lograr que su peso sea el adecuado para la talla que alcanzaron. “Hay un punto que es de fundamental importancia, aseguró Tirado,“las curvas utilizadas por la OMS facilitan la identificación de niños con retardo del crecimiento, sobrepeso y obesidad. Lejos de ocultar casos, nos sirven para captarlos de manera rápida”.

Consultada sobre las imputaciones referidas por algunos dirigentes políticos que indican que en Tucumán el 30 % de los niños se encuentran en situación de desnutrición y que actualmente al menos 20 mil niños padecen esta situación extrema Tirado fue terminante: “No se puede barajar números de manera irresponsable, sin tener herramientas tecnológicas ni científicas que avalen una metodología probada por instituciones competentes. Menos aún usar cifras tan sensibles y tan importantes como indicadores de salud con fines electorales.

Desde el SIPROSA y desde el Ministerio de Salud de Tucumán se evalúan a todos los chicos en los CAPS en forma mensual. Cuando los chicos ingresan al Sistema son registrados en un Sistema Informático. Se anota el nombre, cuánto pesa, se los mide. Entonces, podemos saber cuál es el estado nutricional de cada uno de los chicos y podemos también hacer una valoración poblacional de todos los chicos que se atienden en el Sistema. De este modo desarrollar un abordaje integral, no sólo en la cantidad de alimento que reciben, sino también en lo que hace a la familia, a la educación familiar, nutricional y al control periódico de estos niños”.

¿Cómo tener garantías de que estas curvas o patrones son los instrumentos correctos si algunas personas sostienen que los números reales de desnutridos son muy superiores en la provincia de Tucumán?, “lo que hay que entender, defendió científicamente Tirado, es que antes se utilizaban unas curvas en donde solo se analizaba una cantidad muy chica y poco representativa de niños argentinos, en donde lo que se tenía en cuenta sobre todo el tema genético. Las curvas actualizadas toman una población muchísimo mayor analizando no solo el tema genético, sino también la cantidad de alimentos que reciben y el impacto ambiental en el crecimiento de los chicos. Se ha visto, que los chicos aunque sean de distintas etnias, su crecimiento depende fundamentalmente de la cantidad de calorías que reciben por día, del estímulo familiar y el tema socio-económico. El SIPROSA actualmente mide con las mismas curvas que se mide en el resto de las provincias argentinas y en el mundo, porque representan el mejor instrumento, la herramienta científicamente avalada para conocer cuál es realmente el estado nutricional de las personas y las poblaciones”.

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