Se operó la cola y ahora no puede sentarse

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La británica Heidi Faulkner anhelaba unos glúteos nuevos y perfectos, pero una fallida cirugía estética dejó a la joven sin curvas y sin poder sentarse. “Parece como si me hubiera mordido un tiburón”, dijo Faulkner, en declaraciones al diario Daily Star.

Heidi, de 36 años, terminó con un trasero “tan arrugado como doloroso”, según gráfica el diario inglés. La mujer, una vecina de Hertfordshire, al sudeste del Reino Unido, decidió ingresar al quirófano tras bajar de peso tras una rigurosa dieta que le hizo perder más de 30 kilos.

El descenso de peso se produjo en los últimos tres años, tras una primera operación en la que se le colocó un cinturón gástrico. Sin embargo, la reducción en el contorno de su cuerpo afectó sus curvas.

Según explicó, sentía que sus glúteos lucían como los de “una mujer vieja”: “Tenía 30 y pico en el cuerpo de una de 80”. En diálogo con los medios locales, la mujer apuntó: “Me siento un monstruo. Voy a demandar a los doctores que me operaron. Me arruinaron la vida. El único consejo que puedo dar es que no se operen, bajo ningún concepto. A mi me arruinaron para siempre”.

Verdadero drama

El calvario de esta mujer fue tema nacional en los últimos días en Inglaterra, teniendo en cuenta que se reabrió el debate sobre los peligros de las cirugías estéticas. Varios expertos se ofrecieron para realizarle una cirugía reparadora, aunque otros opinan que su “retaguardia” ya no tiene arreglo.

¿Cuánto puede costarle a una mujer su desesperación por tener una figura 90-60-90? Lo cierto es que en nuestro país se suceden los casos de mala praxis, sobre todo en las vedettes que aspiran al cuerpo perfecto. Silvina Luna y Victoria Xipolitakis, por citar sólo algunos ejemplos, son mujeres que sufrieron las secuelas del metacrilato, una sustancia que se inyecta en los gluteos para aumentar el volumen.

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