“Tengo miedo, pusieron la foto de mi hija de 7 años en un perfil porno”

Noticias en Tucuman

Los rumores no tardaron en llegar. La imagen de una pequeña de 7 años con un loro en la falda figura en una galería en la que se exhiben cientos de fotos pornográficas explícitas, muchas de ellas de menores de edad.

La niña está vestida. No hay nada malo en el inocente pictograma, salvo el entorno nefasto de mujeres practicando sexo a solas o en compañía. Regresó de Buenos Aires con la niña a Campo Gallo hace aproximadamente un año. Buscando la paz que sólo el interior —tan lejano de la jungla de cemento de Buenos Aires— es capaz de brindar.

La parsimonia de los días de vida pueblerina se rompió ayer cuando un amigo le confesó que navegando en la red social Facebook encontró la fotografía de su hija en un perfil de claro tenor pornográfico y pedófilo. Aterrada acudió a la computadora, ingresó con los pocos datos que le había brindado su amigo y descubrió la espantosa escena de ver la imagen de su hija entre los contenidos de un perfil denominado “Cecilia Sández”, presuntamente de origen sanjuanino.

“Alguien robó la imagen de mi perfil y la puso allí”, aseguró la compungida madre a Nuevo Diario. “Aún no puedo creer lo que estoy viviendo y tengo mucho miedo”, dijo.

Yesi teme por la integridad de la niña. No sabe si quien se apoderó de la fotografía es un pervertido sexual, violador o pedófilo. Si vive lejos o cerca. Las preguntas de estos días, para las que no encuentra respuestas son: ¿quién fue?

¿Por qué el daño? La pequeña (de quien reservamos la identidad) desconoce absolutamente la situación. “No se lo voy a contar”, dice su madre. “No quiero que se atemorice por algo que no va a comprender”, confesó.

“Tengo miedo por lo que pueda suceder de ahora en más. Necesito algún tipo de ayuda. Es una situación difícil la que estoy viviendo. Tengo miedo que todo esto termine mal”, implora Yesi. Las calles del barrio Obras Sanitarias de la ciudad de Campo Gallo se han transformado en un murmurar de señoras, por las mañanas, en las esquinas. Todas hablan de lo mismo: De la perversión que, amparada en la cobardía del anonimato, un día se apoderó de la imagen de una pequeña inocente para profanarla en un contexto cargado de perversión.

Yesi calla. Y teme. Y abraza a su hija con el calor protector que sólo una madre es capaz de brindar. Y espera que la Justicia le muestre algún día la identidad de quien un mal día la sumió en el espanto.

Deja tu Comentario:

comentarios: