Trepó hasta el segundo piso y se llevó un botín valuado en $ 25.000

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Un delincuente trepó hasta el segundo piso de un edificio situado en calle 25 de Mayo al 600 y se llevó un botín valuado en $25.000.
La víctima, Norma Graciela Fiorda, de 58 años, se había acostado tarde el domingo a la noche.
Había llegado pasada la medianoche a su departamento en 25 de Mayo 659 acompañada por su madre de 90 años, quien recuerda haber visto todo en orden cuando se levantó de la cama alrededor de las 4.30 para tomar una pastilla.

Ambas descubrieron que habían sido víctimas de un robo recién a las 7, cuando Fiorda abrió los ojos y vio que las puertas de su placard estaban abiertas y alguien había revuelto todo lo que había adentro.

Sin entender qué sucedía, la mujer se levantó y recorrió las otras habitaciones. Allí también advirtió que las cosas estaban tiradas en el piso y los cajones del escritorio estaban afuera. Corrió a buscar su cartera y entonces confirmó sus sospechas: le habían robado todo. Según detalló, el ladrón se llevó joyas, celulares, dinero que tenía guardado y la jubilación de su madre. El valor total estimado es de unos $ 25.000.
“Me sorprendió que la perra no ladrara, es una fox terrier ratonera que ladra hasta cuando abren la puerta del ascensor”, indicó Fiorda, mientras relataba lo sucedido. Y agregó: “yo también tuve que haber escuchado cuando abrían los placares porque hacen mucho ruido”. La mujer sospecha que las tres fueron adormecidas con alguna droga por el delincuente.

“Entre sueños, sentí un ardor en la frente y la nariz. Era como si hubiese olido amoníaco”, describió. “Preciosa”, la mascota, también actuaba de manera extraña. Fiorda la encontró profundamente dormida sobre la cama. Cuando la perra despertó, estaba descompuesta y vomitó varias veces.

Mientras la mujer daba detalles del hecho, su madre no podía contener el llanto. Ya habían pasado varias horas desde el robo, pero seguía nerviosa. Las manos le temblaban y estaba preocupada porque debía pagar varias deudas y se había quedado sin su dinero. “Esto es un desastre, no hay forma de pararlo. Si no te entran por la puerta, te entran por la ventana. Siento mucha impotencia. Vivimos más presos que los presos”, expresó Fiorda, también angustiada.

El guardia del edificio les contó a las víctimas que escuchó ruidos extraños, entre las 5 y las 6 de la mañana. Cuando salió al patio, observó a un hombre que saltaba la tapia hacia una propiedad vecina. Sobre la pared blanca del contrafrente del edificio, hacia donde da el balcón de Fiorda, quedaron estampadas las huellas de las manos del delincuente.

El jefe de la seccional 1ª, comisario Ricardo Fresneda, informó que la causa fue caratulada como hurto con escalamiento porque no hubo violencia en las puertas de acceso. “Estamos trabajando en las playas de estacionamiento que dan al fondo del edificio para ver si el delincuente ingresó por ahí. No tenemos más datos”, concluyó.

El de Fiorda es el sexto departamento “visitado” por delincuentes dentro del radio comprendido por las cuatro avenidas (Sarmiento, Avellaneda, Roca y Salta) durante el fin de semana largo. Los otros cinco casos ocurrieron entre la mañana y la tarde del domingo.

En un edificio de Rondeau 526, fueron violentadas las puertas de un departamento del 6° piso y de otro del 8°. Lo mismo ocurrió en los departamentos 4, 5 y 6 de la planta baja, en el edificio ubicado en calle Buenos Aires 635. El inicio de esta seguidilla de robos en edificios ubicados dentro del casco céntrico de la capital comenzó el último fin de semana del mes pasado.

En esa ocasión (sábado 27 de septiembre) las víctimas denunciaron que un grupo de asaltantes ingreso al edificio en el que viven, ubicado en 9 de Julio al 300, subió hasta el sexto piso y “reventó” dos departamentos.

Ese robo se cometió alrededor de las 16. 30 cuando los propietarios de ambos departamentos estaban fuera de sus viviendas. Los ladrones rompieron las puertas y revolvieron los departamentos en busca sólo de dinero y joyas dejando todos los electrodomésticos, notebooks y otros artefactos de valor en su lugar.

Esta violenta modalidad de robo preocupa a inquilinos y propietarios de la ciudad que, tal como manifestaron, ni siquiera en un edificio pueden estar a resguardo de la inseguridad. (La Gaceta)

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