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Tras meses de protestas en las calles, Chile vive tiempos de cambio en su modelo económico y social, impulsado por el debate que se lleva adelante respecto a como será la nueva constitución que se busca implementar en el país vecino.
“Esto ya no se detiene; vamos a desmantelar el modelo. No hay declive de las movilizaciones, sino un cambio de eje y el país está en estado de asamblea”, señala Marcela Campos, activa participante de los Cabildos y Asambleas que se realizan en Chile.
Campos, magister en Literatura Chilena e Hispanoamericana de la Universidad de Chile, enfatizó que “esto va a pasar por diversos períodos, pero la rabia no ha terminado y la frustración tampoco”. 

El estallido social que se produjo en  Chile llevó a que tras varias semanas de manifestaciones la clase política llegara a un acuerdo para la elaboración de una nueva Constitución, que tras largas discuciones encontró cauce político en Cabildos y Asambleas ciudadanas.
La instancia participativa es “extraordinaria y muy numerosa” con más “mil personas en una plaza donde la democracia se vivió a fondo”, señala Campos, quien fue partícipe de los Cabildos realizados de “Villa Frei”, un complejo habitacional en el sector oriente de la capital chilena.

“Esto ya no se detiene; vamos a desmantelar el modelo. No hay declive de las movilizaciones, sino un cambio de eje y el país está en estado de asamblea”, señala Marcela Campos, activa participante de los Cabildos y Asambleas que se realizan en Chile.

Consultada sobre el funcionamiento y lógica de estas instancias, Campos estableció una diferencia entre las Asambleas y los Cabildos, ya que las primeras operan “en espacios territoriales bien definidos, como universidades, centros culturales”, mientras los cabildos tienen un “carácter comunal, en donde barrios y comunas se citan para debatir”
La magister en literatura subrayó que son “convocatorias amplias de participación horizontal democrática en las que quienes convocan integran los mismos espacios donde se está participando” que buscan “responder al destino del nuevo Chile, que despertó”. 

Los resultados de las asambleas son trasladados a los Cabildos y éstos “son recogidos y sistematizados” para subir luego a la Mesa de Unidad Social (MUS), integrada por cientos de organizaciones sociales y gremiales.
La mayor parte de los Cabildos está mediado por una metodología de trabajo que consiste en pedir a los participantes que se formen grupos pequeños para responder preguntas acotadas, que después son la base de acuerdos transversales que se hacen públicos al final del Cabildo y que se transforman en un informe que “se sube a la Mesa Social de Unidad”, relata Campos.

Los resultados de las asambleas son trasladados a los Cabildos y éstos “son recogidos y sistematizados” para subir luego a la Mesa de Unidad Social (MUS), integrada por cientos de organizaciones sociales y gremiales.

Catalina, de 24 años, es psicóloga y participa de las asambleas territoriales de Cerro Alegre (en la ciudad portuaria de Valparaiso) y señala que encuentra en ellas “espacios horizontales y circulares de participación democrática, donde se rompe el paradigma de las jerarquías y la concentración del poder propios del modelo neoliberal chileno y patriarcal”.
“Ser partícipe del contexto histórico es darle sentido a la vida y materializar tus utopías y tus sueños”, dice y subraya que el proceso de asambleas “se transformó en una escuela de lo que significa realmente una democracia”.
Victoria Garay, en tanto, que participa en Cabildos del barrio capitalino de Ñuñoa, evidencia su entusiasmo por esta nueva instancia participativa porque en ella “los vecinos hemos podido encontrarnos, conocernos y superar esta desconfianza que el modelo neoliberal nos impregnó”.

“La expectativa del primer Cabildo que yo participé era de reunir 40 personas, y llegamos mil, aproximadamente” y allí gente de la tercera edad les habló “de otro Chile”, de un país que “tenía un tejido social intenso, donde los vecinos se conocían unos a otros, hacían fiestas en común para la Navidad y se ayudaban. En donde había solidaridad” explica Garay.
Esta memoría colectiva permitirá “volver a recuperar lo que fuimos como pueblo”, vaticina Garay, esperanzada.

“Se recuperó una cierta normalidad, pero eso no significa que la voz popular haya vuelto a las coordinadas políticas de resignación anteriores al 18 de octubre”, enfatiza Campos, para quien “el ethos de participación democrática del pueblo chileno es mucho más clara y poderosa”.

Consultadas sobre la capacidad del oficialismo de imponer su agenda en una eventual resolución del estalllido, todas admiten preocupación, pero también confianza sobre los cauces que puede tomar la histórica movilización.
“Se recuperó una cierta normalidad, pero eso no significa que la voz popular haya vuelto a las coordinadas políticas de resignación anteriores al 18 de octubre”, enfatiza Campos, para quien “el ethos de participación democrática del pueblo chileno es mucho más clara y poderosa”.
En la misma línea, Garay insiste en que “esto ya no se detiene, esto sigue. Es imperativo desmantelar el Chile que nos legó Augusto Pinochet, y todo se lo debemos los secundarios que encendieron la mecha”.
Catalina, por último, muestra su confianza en el empoderamiento de la juventud, evidenciado en todas las grandes movilizaciones de la última década en el país, y en el rol que esta generación tomó en el estallido social, que señala que no duda que “el modelo se cae”.

Fuente: https://www.cronica.com.ar/mundo/Chile-debate-en-Cabildos-y-Asambleas-la-nueva-Constitucion-20191211-0025.html

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