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Las Fuerzas Armadas en Brasil actúan en “divergencia pero no en situación de ruptura” con el presidente Jair Bolsonaro y si bien es un gobierno con amplia presencia militar, los uniformados no intervendrán ante un posible juicio político del mandatario, afirmó Gunter Rudzit, especialista en geopolítica, ex asesor del Ministerio de Defensa y profesor de relaciones internacionales.
Rudzit, en una extensa entrevista con Télam, repasó las variables del ex capitán paracaidista Bolsonaro en un gobierno que tiene más militares en cargos ejecutivos que todos los de la dictadura (1964-1985) y también el apoyo de las bandas parapoliciales, llamadas “milicias”, algo que sostiene que está distante de las Fuerzas Armadas como institución.
Comparación con nuestro país
En una visión que también comprende a la Argentina, el analista, que es profesor de la Universidad de la Fuerza Aérea y de la privada ESPM, dice que a diferencia de Argentina, los militares brasileños negociaron la sucesión a la democracia y se convirtieron en un poder moderador.
“A diferencia de Argentina, que la dictadura salió tras Malvinas, con los jefes militares humillados y con muertos y desaparecidos, sin nada de respeto, en Brasil se dio una negociación con perfil bajo para la transición, una característica muy brasileña”, opinó, al calificar al militar como un “poder moderador”.

Ex asesor civil del Ministerio de Defensa entre 2000 y 2002, Rudzit descartó el apoyo de las Fuerzas Armadas a las hipótesis de autogolpe o incluso de un golpe para derrocar a Bolsonaro levantadas en las últimas semanas, con la participación de Bolsonaro, en plena pandemia, de protestas a favor de instalar una dictadura.
¿Existe una diferencia entre los militares funcionarios del gobierno y el Ejército como institución? “Ni en el auge de la dictadura tuvimos tantos ministros dentro del Palacio del Planalto. Hay un ministro (Luiz Eduardo Ramos, secretario general) militar activo. Eso no da para decir que haya ruptura, pero los funcionarios deben apoyar al Presidente y quien está en los cuarteles no tiene esa presión. Con seguridad hay divergencias pero no ruptura”, dijo.
Según el especialista, que tiene una maestría en la universidad de Georgetown en Seguridad Nacional y otra sobre la historia militar brasileña en la Universidad de Sao Paulo (USP), no existen actualmente las condiciones para un golpe o un autogolpe, sobre todo porque, opinó, los jefes militares en caso de un juicio político no se opondrán, porque está en la Constitución.

“No estoy viendo un golpe para sacarlo del poder. Si hay un proceso de impeachment, algo que está en la Constitución, los militares no lo observarán como un golpe contra Bolsonaro. Para mí las Fuerzas Armadas no moverán un dedo”, afirmó, al ser consultado sobre la investigación por presunta obstrucción de la justicia que abrió la corte a partir de las denuncias del ex ministro de Justicia Sérgio Moro la semana pasada.
Pese que se negoció una Ley de Amnistía aún en vigor que impide la apertura de juicio para los crímenes de lesa humanidad de la dictadura, Ridzet sostuvo que los oficiales de hoy no son próximos a los golpistas de 1964 y por lo tanto no reaccionarán ante el Congreso si se abre el juicio político.
Otra opinión
Ante el avance de la pandemia, el jefe del Ejército, Edson Pujol, se distanció del mensaje de Bolsonaro y adhirió a las medidas de aislamiento contra la pandemia, a la que calificó como el “momento más desafiante de esta generación”.
“Pujol se posicionó en un momento extremo de crisis y allí hay un gobierno que genera crisis. Bolsonaro tensiona todo el tiempo al sistema, vive de eso. Por eso se desespera el Presidente ante el aislamiento, porque su plan era una economía creciendo en 2021 para la reelección. Pujol en cambio ve un país con gran preocupación por la tensión social que puede ocurrir por la crisis, con saqueos, con policías sin condiciones de contención”, explicó.
En ese marco, recordó que en Brasil la Constitución de 1988 prevé las intervenciones militares para actuar de policía en los estados mediante el mecanismo de Garantía de Ley y Orden, el usado en 2018 en Río de Janeiro y donde fue el interventor Walter Braga Netto, general retirado en marzo que es el Jefe de Gabinete de Bolsonaro.

“Braga Netto es la persona en la que Bolsonaro más confía. Fueron compañeros en la escuela Agujas Negras del Ejército, son amigos hace cuatro décadas. Para sorpresa de mucha gente, Braga Netto es el gran articulador político con el Congreso en esta nueva fase de buscar apoyos”, dijo.
Destacó que hay una serie de generales de élite, como Braga Netto, que se han formado en el Curso de Política y Alta Administración del Ejército, recorriendo todo el país, el funcionamiento de los tres poderes en cada estado del país, una escuela de cuadros políticos militares abierta en la presidencia de José Sarney, en 1986.
El otro caso de articulación, según Ridzet, es la que emprende el vicepresidente Hamilton Mourao, de quien sospechan públicamente los hijos del presidente.
“Mourao fue el único consultado por Bolsonaro que aceptó las condiciones para ser vicepresidente. Que era aceptar todas las posiciones de Bolsonaro con obediencia ciega. El se manifiesta discretamente y aparece cuando hay que solucionar alguna crisis”, subrayó el experto.

Fuente: https://www.cronica.com.ar/mundo/En-caso-de-juicio-politico-a-Bolsonaro-las-Fuerzas-Armadas-no-moveran-niun-dedo-20200509-0021.html

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