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En menos de 30 días, un desocupado del Bº Siglo XXI agredió a patadas a su mujer, fue denunciado, estuvo prófugo, cayó preso, lo excarcelaron y ahora acaba de violarla.

El sujeto, de 36 años, quien prescindió de la ternura con que solía tratar y mimar a la madre de sus 3 hijos, semanas atrás reaccionó ofuscado y se las tomó contra la concubina, una empleada de la administración pública.

Por las trompadas y patadas, la mujer terminó con graves heridas en el rostro, los pechos y las piernas y horas después de recuperarse, lo denunció y el agresor desapareció del hogar. Permaneció prófugo varias semanas, hasta que la policía lo ubicó y lo detuvo. La jueza Lucrecia Martínez Llanos lo mantuvo enrejado.

Después de sosegarse, la magistrada le otorgó la libertad, pero también le fijó una restricción. Se trata de medidas habitualmente refrendadas por los jueces: conllevan el objetivo de que los hombres (o mujeres) se abstengan de acercarse a sus ex y generalmente son 200 ó 300 metros.

Logrado el cometido de quedar libre, el vecino retornó a su casa del barrio Siglo XXI con el pretexto de ver a sus hijos, pidió que le permitiesen ingresar a la vivienda. Así, el individuo se habría quedado cerca de su ex. Pese al temor emergente, ésta no pudo lograr que el mismo abandonase la casa.

Aprovechándose de esa situación el hombre habría encerrado a su mujer; la habría desnudado y ultrajado sexualmente. No conforme, la habría conminado a callarse, caso contrario la amenazó con revelar lo sucedido y hasta de abochornarla delante de sus hijos.

Aún avergonzada, la víctima lo denunció -de nuevo- ante la Comisaría del Menor y la Mujer. Allí permanece preso.

Fuente: http://www.elliberal.com.ar/ampliada.php?ID=103292

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