Jóvenes consumían líquido de frenos en un boliche

“La verdad es que ya no saben qué probar”. La exclamación corresponde a un médico que recorre la noche de los fines de semana en la ambulancia de una empresa privada de emergencias. El especialista se refería a los adolescentes que concurren a distintos boliches y, muchas veces, buscan efectos alucinógenos para sentirse “distintos”. Sin embargo, lo que más sorprendió fue una tendencia que se confirmó desde la empresa Emerger, contratada por varias confiterías muy concurridas. Se trata del uso de líquido para frenos que, de acuerdo al nivel de consumo, puede llevar directamente a la muerte.

“Ya atendimos dos o tres casos a partir de que nos llamaron de los boliches”, confirmó el director médico de Emerger, Alberto Davidovich. Y dijo que los profesionales supieron del uso de esta sustancia porque los mismos jóvenes afectados lo revelaron. “Si no fuera así, no sabríamos el origen exacto de la intoxicación, ya que el efecto se puede confundir con el de los comas alcohólicos o borracheras graves. Este producto sigue la línea metabólica del alcohol”, explicó. Su componente principal se llama etilenglicol, que es un químico inodoro, incoloro y con sabor dulce que se encuentra, además, en anticongelantes y detergentes.

A la hora de los detalles del uso de este elemento, Davidovich supuso que “los chicos llevan el líquido en el bolsillo y posiblemente lo usan en el boliche. Es algo difícil de controlar”.
Y añadió: “Evidentemente, hay jóvenes que se enteraron que de esta manera se puede potenciar el efecto del alcohol y lo usaron desconociendo su rápido y perjudicial efecto tóxico”.
Alarmado, Davidovich confió que sentía la necesidad de contarlo por lo inédito del tema y para advertir a los padres. Así, recordó que “en las últimas semanas se atendieron varios pacientes que fueron trasladados a los hospitales Centenario y de Emergencias Clemente Alvarez (Heca)”. Y aportó: “Usaron proporciones de líquido de frenos que no los mataron de casualidad. Por suerte quedaron vivos, pero el tema pudo haber sido trágico”.

Así, insistió en que los componentes de este producto, usual entre las herramientas y elementos de ferretería de cualquier domicilio particular, “afectan el sistema nervioso central, producen secuelas a nivel renal y pueden comportarse como una borrachera severa y confundirse con un cuadro neurológico de origen tóxico”.
Según pudo saber LaCapital, los adolescentes que tuvieron que ser internados tenían entre 19 y 21 años.

Davidovich insistió en los efectos graves, que pueden manifestarse en convulsiones, ceguera, sordera, hepatitis tóxica e insuficiencia renal.
Según los expertos de Grupo Emerger, el límite de ingesta que puede llegar a tolerar una persona es de hasta un centímetro cúbico por kilo. En este sentido, tomar por encima de los 120 centímetros cúbicos puede ser mortal.
Sobredosis. “Una sobredosis de etilenglicol puede causar daño al cerebro, los pulmones, el hígado y los riñones, las alteraciones que provoca llegan a ser tan graves que pueden provocar un shock profundo, insuficiencia del órgano y la muerte”.

La larga lista de síntomas que puede provocar en una persona el consumo de la sustancia alcanza pulmones y vías respiratorias; vejiga, riñones, ojos, oídos, nariz y garganta; músculos, articulaciones, sistema nervioso, problemas cutáneos y gastrointestinales, además de cambios en la sangre, lo que conlleva a una modificación en el equilibrio ácido-básico del cuerpo, que puede llevar a insuficiencia de órganos, latidos cardíacos rápidos y presión arterial baja.

“Clínicamente puede manifestarse por una disminución del nivel de conciencia (letargia), un estado comatoso (debido a la depresión del sistema nervioso central) e insuficiencia renal aguda”, describió el médico. (Fuente: La Capital Rosario).

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