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La crisis del agua se acentúa en la provincia ante el impacto de la sequía. Los caudales de los ríos descendieron aún más y se registraron lluvias que no llegaron a revertir del déficit hídrico del suelo. Ese escenario complicó las estimaciones técnicas y las expectativas de los especialistas en torno de la provisión del recurso para industria, riego, ganadería y otros recursos.

“Actualmente, las mediciones realizadas indican que los caudales en la provincia están en un 50% del nivel normal de la época, de manera que contamos con la mitad de los recursos”, afirmó el secretario de Medio Ambiente provincial, Alfredo Montalván, en declaraciones que reproduce este jueves el diario La Gaceta.

El período húmedo del año finalizó dejando aportes del recurso muy inferiores a los valores promedios. Las últimas y casi únicas precipitaciones relevantes se produjeron hace más de un mes y medio -en la semana el 19 de junio-, lo que afectó de manera notoria los caudales de los ríos y anticipó la falta de oxígeno de esos recursos.

Las dos represas más importantes de Tucumán presentaron las mismas condiciones debido a la falta de agua. “En el verano pasado no se pudieron llenarse los embalses y los aforos y monitoreos que se vienen realizando, demuestran que las disponibilidades hídricas son muy inferiores al promedio histórico de la época”, contó Montalván.

La Secretaría de Medio Ambiente (SEMA) informó que el dique El Cadillal tendrá hasta fin de año una reserva disponible de 105 hectómetros cúbicos (hm3), con aportes incluidos. Sin embargo, se necesitarán 175 hm3 para agua potable, industria, riego y ganadería; es decir, habrá un déficit de 70 hm3. Por ello, se estima que no se establecería el servicio de riego para caña de azúcar y otros cultivos en el departamento Cruz Alta.

“En los meses que van desde noviembre de 2012 a febrero de este año, inclusive, el aporte al embalse ha sido de 131,48 hm3, la mitad de lo normal: 264,86 hm3. Actualmente, está ingresando un 75% del promedio histórico en el Cadillal”, dijo el titular del SEMA.

El organismo prevé también que el dique Escaba tendrá en los próximos cinco meses una reserva disponible de 67 hm3 y que se necesitarán hasta fines de año 91 hm3. Ello implicará, en este caso, un déficit de 24 hm3, lo que interrumpirá el servicio de riego para caña de azúcar en los departamentos Juan Bautista Alberdi y La Cocha.

El aporte al embalse ha sido de 50,84 hm3 desde noviembre a febrero, un tercio de lo habitual, que es de 150,70 hm3. En estos momentos, según aclaró el SEMA, está ingresando la mitad del caudal promedio histórico.

“Estamos convencidos que esta situación continuará, al menos hasta fines de septiembre. Prevemos que los ingenios azucareros finalizarán la zafra hacia fines de noviembre y, de no producirse las normales precipitaciones de la época, se complicará aun más el servicio”, enfatizó Montalván.

Como ocurre cada año, los caudales de los ríos sin regulación -no están dentro del sistema de los embalses-, disminuirán más hasta octubre. Así las previsiones negativas adquieren mayor crédito: no alcanzará el nivel para cubrir los requerimientos de agua para industria y para riego de manera simultánea.

“Se ha señalado a los usuarios la necesidad de reutilizar los efluentes industriales para el riego de suelo, según el protocolo establecido por la Estación Experimental ‘Obispo Colombres’ (Eeaoc), para mejorar el contenido de humedad en el perfil del suelo. El ingenio Cruz Alta destina su efluente fabril para riego de caña, el Concepción riega con vinaza mediante melgas, La Florida riega caña con el efluente fabril y el Leales vuelve a usar el efluente fabril para riego en su finca de La Encantada”, detalló el funcionario por último.

Por su parte, Juan Rubén Pedraza, responsable de la Sección Agrometeorología de la Estación Experimental del INTA Famaillá, afirmó que los suelos han perdido la humedad que habían conseguido en junio con las lluvias. “La recarga de humedad de suelo es el problema”, afirmó el técnico.

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