los mercados mandan
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Nuestro país esta inserto en un mundo lleno de conflictos, amenazas por intereses económicos y geopolíticos. Al contar con un variado abanico de recursos naturales de importante valor estratégicos, genera pujas de poderes externos por la apropiación de dichos recursos, donde intervienen actores como los EEUU, China, países europeos o el mismo Brasil que posee injerencia. Nuestra economía se ha abierto al mundo a partir de la llegada de MM al gobierno en Diciembre del 2015, y celebrada por los mercados financieros internacionales. Pero la celebración tenia consecuencias que no fueron explicadas a los ciudadanos de la calle, y fue así que la apertura fue tal, que elimino todo tipo de controles al flujo de capitales especulativos, una apertura indiscriminada de las importaciones, sin restricciones ni aranceles diferenciados que protejan producciones locales, y sobre todo, permitió el atesoramiento o demanda de divisas de manera ilimitada, lo que genero un coctel explosivo para la economía real. Todo ello solventado con un fuerte endeudamiento en el frente externo.

¿Cuando hablan los mercados quien es el que habla?

Son esas corporaciones, multinacionales, los grandes bancos o entidades financieras y las empresas con presencia planetaria que recorren el mundo buscando colocar todo lo que producen, pero al mismo tiempo buscan de donde sacar la mayor cantidad de recursos de esos países a los que someten. Dicho en otras palabras, son saqueadores, algo que se ha repetido durante toda la humanidad, pero siempre en la historia te cuentan la llegada de los ejércitos, no la llegada de ellos. Cuando llegan ellos se acaban las libertades reales. Son esos que no votan pero tienen un poder de injerencia sobre las dirigencias políticas mayúsculo y deciden por los destinos de naciones completas.

¿De que nos hablan los mercados?

Hasta el hartazgo hemos escuchado los beneficios de pertenecer al mundo, como si no perteneciéramos, a un mundo globalizado, súper conectado, donde ya no existen las distancias, pero con todas las desventajas de un combate entre un débil y un fuerte, donde el segundo saca todas las ganancias. En esta puja de poderes y actores, existen participes necesarios para la inoculación de las creencias de pertenecer, ya que aun viviendo en carne propia las desdichas y penurias, se justifican las medidas más atroces contra toda una sociedad, en los que encontramos a los medios de comunicación, la formación académica ortodoxa, a la dirigencia política y establisment local funcional a dichos preceptos. Trabajo minucioso, silencioso y a la vez distractivo, instalando con naturalidad conceptos que con el más mínimo sentido común cuestionarías.

Consecuencias de los mercados mal entendidos

El flujo permanente de fondos financieros que entran y salen de un país, que sirven para financiar actividades productivas, fortaleciendo y haciendo crecer las capacidades productivas de los países de acuerdo a los recursos que posea y que el mundo demande de ellos, creando empleos y generando una masa de asalariados que haga crecer su demanda de necesidades de acuerdo a su ascenso social, auspiciando un mercado interno que crece y por el que muchas actividades productivas y de servicios se crean para abastecerlo, generando una nueva etapa de demanda de empleo. En síntesis parece virtuoso, crecemos todos, pero todo se deforma cuando son solo fondos especulativos, derivados financieros, generadores de burbujas que comprometen los ahorros reales de un pueblo por ganancias exorbitantes de unos pocos encantadores de serpientes. Se destruye la actividad económica, se pierden los puestos de trabajo, se empobrece a la gente, se deteriora el tejido social y la sociedad como tal colapsa.

¿Cómo se contienen las distorsiones de un mercado desregulado?

Entre esa puja de poderes mencionadas anteriormente, debe existir un actor preponderante que limite los abusos de algunas de las partes en detrimento de las otras, y ese tutor debe ser el ESTADO, ya que el mismo garantiza que exista dicho equilibrio. El mismo debe velar por la correcta distribución de la riqueza, no permitiendo las concentraciones abusivas de los actores del mercado, fijar regulaciones necesarias para evitar las especulaciones que deriven en perjuicios para las actividades productivas. Para ello cuenta con herramientas que le permitan actuar como arbitro, generando condiciones optimas de confianza en el mercado aunque ellos manifiesten su disconformidad a cualquier tipo de regulación, porque su premisa es esa, la de reclamar a cada estado la total desregulación del flujo de capitales, pero las naciones desarrolladas no lo permiten puertas adentro de sus territorios. Los ideólogos neoliberales desarrollaron distintos conceptos para imponer a los países emergentes en su anhelo de pertenecer, condiciones perjudiciales para sus sistemas financieros volviéndolos vulnerables a factores externos. No un tema menor son las calificadoras de riesgo de las deudas soberanas y de las empresas, como así también el FMI, el BM y el BID ya que suelen actuar en sintonía con los mercados financieros de las metrópolis de los poderes concentrados de los EEUU y Europa.

¿Esta el mundo dispuesto a realizar los cambios?

El debate debe ser dado inmediatamente, ya que hay países en situación de avasallamiento total de sus instituciones, injerencia en todas sus decisiones políticas, sociales o económicas, dictando tareas que cumplir en pos de garantizar el cobro a los acreedores de dichos estados. Una perdida total de sus soberanías. Solo mencionarlos: Grecia, España, Turquía, Italia y la pobre Argentina, aunque la lista debe ser mayor, solo son para referenciar el efecto de poder planetario que poseen estos actores. Alguien debe ponerles un límite, por un bien mayor, por un bien colectivo.

En el escenario internacional la situación es muy compleja, los poderes de viejas potencias están siendo cuestionados, y emergen nuevos actores como China o reaparecen viejos conocidos como Rusia que vuelven a disputar la hegemonía de los EEUU.

En esta transición, los EEUU ya no son la gran potencia hegemónica, los acuerdos en los que asentó el orden económico y financiero de posguerra bajo su dominio económico, político y militar casi exclusivo, tampoco mantienen vigencia absoluta. La URSS se desintegró pero resurge, desafiante la nueva Rusia. Y las potencias que buscan más espacio ahora son varias, en distintos continentes, empezando por la que se ha convertido en la segunda economía mundial: la silenciosa China, que dentro de los emergentes, es la de mayor ascenso económico, político y militar, con altas tasas de crecimiento que apenas se moderaron después de 2008, con una extraordinaria expansión de su influencia económica y comercial en todo el mundo, incluida América Latina, y con un despliegue financiero que condiciona al propio Tesoro de los EEUU.

Hay que saber leer los movimientos mundiales, analizar las problemáticas que se plantean, hoy el mundo ve surgir nuevos exponentes de ultraderecha que generan tanta intolerancia explotando las frustraciones de sus pueblos que previamente habían sido sometidos a las crueldades del neoliberalismo, despiadado, saqueador, explotador y promotor de las desigualdades, concentrando la riqueza en pocas manos. Lo sucedido en Brasil con Bolsonaro es una muestra cabal, hay que cuidar las democracias, pero hay que contener a los pueblos, todo proyecto de exclusión genera fenómenos como estos.

Hector Dahrouge

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