playas en brasil
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Brasil presenta una gran variedad de playas para elegir, y es uno de los destinos más visitados por los argentinos. Al elegir una playa, cada uno tendrá sus prioridades. Que se encuentre a pocos pasos del hotel, que tenga paradores donde se pueda comer algo, que el mar parezca una piscina para nadar y jugar o que cuente con buenas olas para surf y para todo lo que busques seguro podrás encontrar buenos Paquetes turísticos a Brasil, solo tienes que tener bien claro que es lo que quieres priorizar… No te olvides de los precios.

Bombinhas

Una península circundada por varias bahías y muy cerca de Florianópolis. Aquí las construcciones son más bajas y amables, y la naturaleza se ha conservado con intención sustentable: las posadas tienen iniciativa de energías limpias y separación de residuos. Bombinhas es una playa familiar, perfecta para ir con niños porque tiene mar calmo, buenos servicios y algunos hoteles con animación en temporada alta.

Taipu de Fora

Aislada en la Península de Maraú, se llega sólo en barco o 4×4. Tiene apenas una iglesia y una plaza donde se arman rodas de capoeira al caer la tarde. Ojo, no hay cajeros automáticos. Desde allí parten las jardineiras y camionetas que llevan a los turistas a las piscinas naturales de Taipu de Fora. Su costa, repleta de arrecifes de corales, es un paraíso para hacer snorkeling en aguas templadas y con una visibilidad que alcanza los 20 metros.

Porto de Galinhas

Lugar de piscinas naturales y muy buenos resorts, es el destino de playa más visitado del estado de Pernambuco. A 63 km al sur de la capital, Recife, con amplia infraestructura hotelera y un litoral soñado -arenas blancas, mar traslúcido e hileras de palmeras- recibe a un millón de visitantes por año. Su atracción principal es el arrecife de coral que se extiende paralelo a la costa, a unos 100 metros de la orilla del mar.

Boipeba

Llegar a esta isla de pescadores al sur de Morro de São Paulo, no es fácil. Hay que caminarla, primero porque no hay autos -aunque cada vez hay más moto taxis-, pero sobre todo porque ahí está la gracia. A Boca da Barra, la playa donde llegan las lanchas y está llena de restaurantes, le siguen las desoladas Tassimirim, Cueira y Moreré. Con marea baja, se llega a Moreré en menos de dos horas, andando por la arena. También hay un tractor que sale de Velha Boipeba, el pueblo principal de la isla, con calles de adoquines y la iglesia del Divino Espíritu Santo, de 1616, en lo alto de la ladera.

Caraíva

Un pueblo peatonal a 35 km de Trancoso. Hay que dejar el auto en el estacionamiento a la vera del río, cruzarlo en bote y lanzarse a andar por las calles de arena. Si se llega con maletas e intención de quedarse, es preciso buscar una carroça (carro tirado por caballos) que lo lleve a uno hasta la posada. Cada vez son más los que eligen Caraíva como destino de sus vacaciones, alternando los días de playa con los paseos por su ancho río.

Praia do Forte

A unos 70 km de Salvador, es desde hace años la playa preferida de las familias en la llamada Linha Verde (litoral norte de la ciudad). En la villa, flanqueda por el mar y el río Timeantube, no circulan autos particulares: se anda a pie, en bici, en tuc-tuc o en buggy. La oferta de alojamiento es apta para todos los bolsillos.

Carneiros

A 8 km de Tamandaré, encarna la postal de playa ideal: incontables coqueiros, 6 km de arena fina, mar calmo y cristalino, dos ríos (Formoso y Ariquindá), manglares, lenguas de arena que se dibujan y desdibujan según la marea, piscinas naturales. No es un pueblo; apenas un puñado de paradores, posadas y restaurantes. Todo se resuelve dentro de los alojamientos, donde ofrecen la comida y los paseos en catamarán a los manglares, las piscinas naturales y a una isla cercana en la que hay arcilla fresca para hacerse baños.

Barra de Ibiraquera

Asoma como una variante más rústica y natural a la próxima Praia do Rosa. Se trata de una playa ancha y larguísima, con enormes dunas en uno de sus extremos, rocas en el otro y una laguna enorme a su espalda, todo rodeado de morros que se acercan y se alejan siempre exuberantes. Lo más atractivo del lugar es, sin dudas, el encuentro entre la lagoa y el mar, que tanto puede estar abierto o cerrado -según lo decida Madre Natura-, lo que le da una impronta diferente cada vez.

Paraty

Esta aldea portuaria, fundada en 1667 para recibir el oro extraído en Minas Gerais y embarcarlo directo a Portugal, permaneció oculta hasta mediados del siglo pasado. Y es, desde entonces, uno de los destinos más románticos del mundo y uno de los más visitados del estado de Río de Janeiro.

Campeche

Su porción norte es conocida como Novo Campeche. Combina la elegancia de su zona comercial con lo agreste de la restinga (una cobertura vegetal que protege a los médanos del avance del mar). Es meca de surfistas, al igual que la propia Campeche. Justo enfrente, la reserva natural Ilha do Campeche, se reserva las mejores playas.

Barra da Lagoa

Es una playa abierta con características particulares, porque por un lado tiene la amplitud de mar que les viene bien a los surfistas y por otro -cerca del canal- ofrece aguas más calmas que eligen, sobre todo, las familias con niños pequeños. Este canal es una vía multitarget en donde hacer snorkel, pasear en motos de agua, lancha o bote de pesca. Tan amplia es la oferta y su entorno, que se trata de una de las playas más buscadas de la isla.

Silveira

Es la tranquilidad que tiene lo pequeño, lo casi oculto. El morro dominándolo todo, tanto, que no es tan fácil moverse, o hacer compras. Sí es fácil estar y disfrutar de la quietud del verde con el mar, de las olas encrespadas para surfear o de la pequeña lagoinha del extremo sur de la playa, esa donde los chicos son amos y señores, donde juegan hasta que se animan a montar olas.

Estaleirinho

A lo largo de la Rodovía Interpraias se puede conectar con un puñado de playas bastante poco transitadas. Estaleirinho es una de las últimas playas agrestes que se extiene hacia el sur de Camboriú: una playa que se anuncia como exclusiva, rodeada por grandes casas de ricos y famosos. Puede ser que así sea, pero todo eso se traduce en un playa sencilla, grande, llena de arena, cómoda y eminentemente familiar. Es cierto que no hay mucho servicio de playa, ni barcitos que atraigan a demasiada gente, quizás ahí está su secreto.

 

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