Se le prohibió 20 veces subirse al sofá. A la número 21, ¡su reacción fue muy graciosa!

Se ve como un cachorro normal, pero cuando se desespera y enoja, se convierte en una bola de ternura.

Nunca vimos un perro como éste. Parece como si se hubiera tragado un alto parlante muy sofisticado y casi pudiera hablar. Nadie se hubiera imaginado que era capaz de algo así.

Sorprende a tus amigos con este pequeño, el cuál pondrá a cualquiera de buen humor.

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