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Un adolescente de 16 llegó a una fiesta mientras había disturbios en las inmediaciones. Fue capturado entonces por policías que buscaban a un joven similar, lo subieron a un patrullero, lo noquearon y lo torturaron en la comisaría. Al darse cuenta de la equivocación, le pidieron “disculpas” al padre de la víctima y le entregaron a su hijo malherido.

En la Comisaria 1° de Ramallo, situada en la calle San Martín y Belgrano, amenazaron al menor y le dijeron a su padre que su hijo “había protagonizado una pelea” y por eso estaba golpeado. Sin embargo, el chico reveló que los policías fueron quienes lo torturaron. “Reconocieron que se equivocaron y me pidieron disculpas”, contó el progenitor.

Lo agarraron del cuello, lo metieron al patrullero, le dieron un codazo y lo dejaron inconsciente. Al llegar a la comisaría, lo torturaron, le dijeron mariquita y, cada vez que lo veían llorar, lo volvían a agredir física y verbalmenteLo pusieron contra una reja, lo tiraron al piso, le lastimaron el ojo, la frente, le fracturaron el dedo chiquito, lo patearon y lo golpearon en la espalda, en las piernas y en la cara. Tuvieron que llevarlo al Hospital José María Merendez para que lo curen, y recién después de eso me llamaron“.

Al llegar, los efectivos le dijeron que el menor había protagonizado una pelea a la salida de la fiesta de 15 en la que había sido golpeado. Sin embargo, el adolescente reveló que los policías habían sido los culpables y, luego de enfrentarlos, los efectivos contaron la verdad.

Confesaron que buscaban a un chico con una campera del mismo color y se lo llevaron porque lo vieron parecido. Me pidieron disculpas, me dijeron que se equivocaron de persona y me entregaron a mi hijo completamente herido“, concluyó el hombre. (cronica.com.ar)

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