“Usan la muerte para política”

El gobernador de Tucumán, José Alperovich, y su esposa y senadora nacional, Beatriz Rojkés, rechazaron hoy que uno de sus hijos esté vinculado con el crimen de la joven Paulina Lebbos, ocurrido hace siete años en esta provincia, y consideraron que están “ensuciando” al joven por la actividad política de sus padres.

En tanto, su hijo Gabriel Alperovich y el hijo del secretario provado del gobernador, Sergio Kaleñuk, se pusieron hoy a disposición de la Justicia, luego de que ayer fueran acusados por Alberto Lebbos como presuntos autores del asesinato de su hija Paulina, de 26 años.

La denuncia que hizo pública Lebbos, ex funcionario de Alperovich, causó gran conmoción en la provincia y generó la reapertura de la investigación del crimen ocurrido en febrero de 2006.

“Están usando la muerte de Paulina Lebbos para hacer política, han superado todos los límites”, manifestó el gobernador, tras lo cual vinculó la denuncia contra su hijo con el desarrollo de la campaña electoral con vistas a las legislativas de octubre.

“¿Cómo puede entenderse que después de siete años de investigación, y en cuatro meses de una campaña política, aparece involucrado mi hijo? ¿Hasta dónde, como padre o como gobernador, uno tiene que soportar este tipo de cosas? Lebbos debería usar toda su energía en buscar al culpable”, se quejó Alperovich.

Y agregó: “Lo peor que le puede pasar a un padre que sabe que el hijo no tiene nada que ver, y porque uno está en política lo ensucian”. “Me siento mal que lo hayan usado por culpa mía”, expresó.

Por su parte, la madre del acusado y vicepresidenta provisional del Senado sostuvo: “Si quisieron hacerle daño a mi familia, lo lograron, porque me dañaron a mí, a mis hijos, a mis nietos, a nuestros padres”.

El fiscal del caso, Diego López Ávila, recibió ayer la declaración de Lebbos y ordenó la detención de un barrabrava de fútbol de apellido Olivera, quien fue apresado anoche. El sospechoso es conocido como “El Gordo” y estaría vinculado con el intento de hacer desaparecer el cuerpo de la chica.

Una de las hipótesis que viene manejando la Justicia es que la joven habría muerto durante una fiesta de la que participaron jóvenes hijos de funcionarios, supuestamente llevada a cabo en la zona del dique El Cadillal o en la serranía de Raco, cerca de la capital tucumana.

Entonces, un grupo habría intentado deshacerse del cadáver, pero éste fue hallado dos semanas después de la desaparición de la chica cerca de una ruta.

Lebbos acusó ayer “a los hijos del poder” como supuestos autores del crimen de su hija. “Gente con mucho coraje me arrimó pruebas y testimonios sobre las circunstancias, hechos, lugares y el modo en que la mataron. Nosotros teníamos ocho hipótesis, de las cuales cuatro apuntaban a los hijos del poder”, destacó.

Y convocó a una movilización para esta tarde a las 19,30, frente a la Casa de Gobierno para exigir justicia.

Paulina Lebbos, estudiante de comunicación social de la Universidad Nacional de Tucumán, fue vista por última vez el 26 de febrero de 2006 en una zona de bares de las afueras de la capital, donde había festejado con amigas el resultado de un examen, tras lo cual se fue en un taxi no identificado.

Su cuerpo fue hallado dos semanas después a la vera de la ruta 341, a la altura de la localidad de Tapia, y desde ese mismo momento hubo rumores de que habría sufrido un violento ataque sexual.

Lebbos era madre de una niña de entonces tenía 5 años cuya tenencia compartía con su ex novio, quien tras ser investigado quedó apartado del caso.

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